El título de este artículo no puede ser más acertado de lo que es, Mission Box está creciendo de forma desmesurada, pero esto no es sólo a causa de que el mercado así lo exija, sino porque también el equipo que lo compone es capaz de hacer frente a las necesidades de la propia empresa, la de nuestros clientes y patners.

Hoy hablaremos del equipo de desarrollo que estamos creando dentro de la empresa “in-house”, un equipo compuesto ya por 4 personas. Pepe, el CTO ha decidido que dicho departamento debe estar formado por personas jóvenes con hambre de aprender, mejorar y aportar, developers que gracias a sus inquietudes consigan hacer crecer nuestro propio software y hagan que la empresa sea mucho más productiva y eficaz.

Un día comenté: Quiero formar un departamento joven y ambicioso compuesto por mujeres y hombres. Joven de mente porque creo que ayuda a conseguir un ambiente divertido y comprometido, y diverso porque creo que hay un talento femenino que está eclipsado a causa de los típicos cliches, como el que el mundo del desarrollo y la ingeniería es de hombres…. Estoy cansado de escuchar tonterías así.

Por ahora el departamento está formado por 4 personas, pero en este artículo mencionaremos las dos incorporaciones más jóvenes, Dani y Belén cada uno con tan sólo 22 añitos, que están actualmente trabajando con nosotros bajo una beca y que en paralelo terminado cada uno su carrera. Es impresionante lo abierto de mentes que son los dos y lo rápido que aprenden, pero también se nota, y mucho, la falta de contacto con la vida real, en una empresa real que les rete con problemas reales, y aquí es donde entra Mission Box en juego 🙂

Como puedes ver, en Mission Box apostamos por este talento joven, pero también hacemos un llamamiento a las universidades, que deberían de bajar más a tierra y al mundo real, e involucrarse más con la búsqueda de empresas que quieran, como nosotros, formar desde cero a su equipo, invertir en conocimiento y contratar talento joven.

¿Cual es la parte buena de todo esto?

La podríamos simplificar y dividir en:

1) La gente joven no tiene «malos vicios técnicos» y pueden asumir las pautas de calidad que se siguen en Mission Box. Es su primera experiencia laboral, la que te marca para el futuro, por tanto, aprenden tanto de un punto de vista técnico como también de gestión y eso es algo que les sirve para su futuro profesional.

2) La «desconexión» universidad-empresa les hace que tengan no solo que trabajar, también aprender. Pasan de «teorizar» a hacer cosas, a ver su trabajo reflejado en un producto que es el motor de una empresa. Esta experiencia les motiva, les permite ver el impacto de su trabajo y también les reta a dar lo mejor de sí y a seguir estudiando e investigando.

Espero que con este artículo haya conseguido transmitirte como trabajamos y nuestra filosofía y que nos conozcas un poco más desde dentro, quizás tu puedas ser la próxima persona joven que contratemos para nuestro departamento de desarrollo. 😉

Saludos y te esperamos en el próximo 🙂

Escrito por: Pepe, CTO de Mission Box.